Bajar peso es una de las preocupaciones de millones de personas en el mundo. Los hombres pasaron de miles de años de escasez para vivir, desde hace un siglo aproximadamente, en una era de abundancia alimentaria en determinadas sociedades. El cuerpo no se adapta tan rápidamente al cambio y no puede asimilar todo lo que consume. El resultado: deposita la energía en su cuerpo en forma de tejido adiposo. A esto se lo conoce como el sobrepeso o la obesidad y es lo que luego lleva a esas dietas desesperadas para bajar de peso.
Según estudios globales, cerca de la mitad de la población occidental padece de algún grado de esta enfermedad. Para saberlo, se debe dividir el peso en kilos por la altura al cuadrado. Si el resultado es mayor a 25, existe sobrepeso. Ahora, si da más de 30, estamos hablando de obesidad. Este cálculo se conoce como Índice de Masa Corporal.
La respuesta al problema es bajar de peso. Aunque, claro, bajar de peso es bastante más difícil que subir. Se pueden tomar muchos caminos, pero todos apuntan a lo mismo: eliminar la energía excedente que se manifiesta en forma de tejido adiposo.
La vía más común para bajar de peso es la dieta. Hay muchas formas de dieta, más o menos restrictivas, pero lo mejor es que cada uno encuentre la suya con ayuda de un especialista. Pero sea cual sea la forma de bajar peso, el objetivo será siempre el mismo: que el cuerpo elimine esas calorías, esa energía depositada en el tejido adiposo.

