Los quemagrasas son alimentos que aportan calorías negativas. Esto significa que el cuerpo quema más energía en asimilar o digerir tales productos que lo que ellos aportan. Los quemagrasas pueden ser de origen vegetal o compuestos procesados que salen al mercado en forma de suplementos o cápsulas.
Un alimento quemagrasa, por ejemplo, es el espárrago. Unos 100 gramos de este vegetal tienen un tenor de 20 calorías; sin embargo, el cuerpo gasta 35 calorías en digerirlo. Se dice entonces que el espárrago “quemó” 15 calorías. ¿Es posible, entonces, adelgazar comiendo productos quemagrasas? Sí, es posible. Pero la dieta no puede basarse solo en alimentos quemagrasas puesto que no aportan algunos nutrientes como proteínas y el tenor graso mínimo que debe consumir el cuerpo.
El tomate, la lechuga, el brócoli y la zanahoria son otros ejemplos de quemagrasas naturales, aunque su aporte negativo es relativamente menor. Las calorías negativas, como tales, no existen: no hay productos que no tengan tenor calórico. Se vuelven negativas o quemagrasas porque en la digestión, el cuerpo humano emplea una cantidad de energía superior a la portada por el alimento.
Los quemagrasas suplementarios, como la L-carnitina, funcionan de otra forma. Se ocupan de acelerar el traslado de las grasas a las células para que éstas sean quemadas mediante el ejercicio físico. Es un acelerador del proceso natural de quemar los excedentes de lípidos. La inclusión de estos productos en la dieta requiere entonces de la práctica de ejercicio físico para que efectivamente se transforme en un quema grasas.

